Erick Claros
Disruptivo
Todos son reemplazables menos los hombres de visión
Creo en las personas, en su capacidad de cuestionar y transformar lo que parece inamovible. Creo en las ideas que nacen del diálogo, no del dogma; en las acciones que construyen más que las palabras que dividen.
Observar, entender, dudar y proponer son formas de resistencia frente a la indiferencia. No me conformo con lo que está dado: analizo, desarmo, reconstruyo si hace falta. No sigo caminos solo porque están marcados; prefiero abrir los míos, aunque eso implique perderme antes de encontrar un sentido verdadero.
He aprendido que escuchar también es una forma de liderazgo.
Que la política empieza en lo cotidiano: en cómo tratamos a los demás, en las decisiones que tomamos, en el respeto con el que construimos comunidad.
Me inspiran las personas auténticas, las conversaciones que incomodan porque despiertan, los momentos en que la empatía vale más que la apariencia. No busco tener todas las respuestas; me basta con mantener viva la curiosidad y el coraje de actuar con criterio propio.
Trabajo para crear, para aportar, para mejorar lo que toco. Creo en una política que sirva, no que se sirva; en una sociedad que valore el mérito, la educación y la responsabilidad. La verdadera libertad no está en tener razón, sino en pensar por uno mismo y actuar con coherencia.
Elijo avanzar con propósito, sin máscaras ni dogmas, sin prisa pero con dirección. Con respeto por los demás, por la verdad y por mi propia conciencia.
No busco pertenecer a un bando.
Busco aportar a un cambio real.
